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๑۩۞۩๑ Luis de Burg ๑۩۞۩๑[†] El Demonio de la Cámara Oscura [†]
8/13/2008 SusieSe escapaba del colegio tan sólo para venir hasta mi casa,
rompiéndome la puerta cada jueves a punta de patadas, y me levantaba sonriendo de la cama a las siete de la mañana, una rutina que se quedó grabado en mi cuerpo y también en mi alma. El primer día fue algo descabellado tener que levantarme, con aquel toque de puerta que de verdad sonaba alarmante, al parecer alguien quería entrar a la fuerza, iracunda y desafiante, pregunté maldiciendo quién era, con ganas verdaderas de matarle. Al no contestar nadie, se me cruzó la idea que estaban jugando, aquellos niños del barrio que correteaban hasta el cansancio, me tranquilicé un poco y abrí la puerta para confirmarlo, y lo que descubrí, unas lindas piernas que seguían esperando. La puerta era muy pequeña como para verla en completo, y tuve que inclinarme más para ver aquel rostro coqueto, que me dijo un hola y se atrevió a ingresar sin miedo, ni siquiera pidió permiso, mientras yo, observaba soñoliento. Lo primero que se me ocurrió decir era si necesitaba algo de mí, mientras observaba curioso que aquellas ropas le hacían ver infantil, acostumbrado a verla por las calles en minifalda algo más juvenil, con aquellos tacos altos que le daban aquella talla que deseaba lucir. Volteó y fijó la mirada en el piso gris con un tono algo serio, y le escuché decir que por alguna razón no quería ir al colegio, me acerqué observando con curiosidad, sus medias, zapatos y cabellos, y me atreví a imaginar a través de la tela blanca de la blusa aquellos senos. Pensó quizás que por ser yo mayor de edad le regañaría por ello, sin imaginar que lo que había visto hasta ese día sólo era parte de un juego, la de aparentar ser un hombre normal, educado, sincero y hasta serio, que por dentro lo carcome un demonio que no entiende de suplicas ni de ruegos. Yo sólo vestía un licrado y el condenado parásito empezó a levantarse, de sólo imaginar lo que podría hacer con ella hasta que llegara la tarde, le dije que pasara hasta la recamara al fondo, cruzando la galería de arte, era la casa del abuelo, donde nadie deseaba dormir por miedo a espantarse. Ella miraba curiosa las fotografías en blanco y negro todas polvorientas, paredes de adobe y barro con techos de madera viejas y amarillentas, hasta que la guié por la galería antes de la sala a una negra escalera, le dije que era el cuarto de mi abuelo muerto, que era mi cámara secreta. Susie subió sin ningún miedo y mató una que otra cucaracha rastrera, que lograban escabullirse por entre los rincones de la vacía biblioteca, se sentó sobre la cama de metal mirando toda la decoración algo siniestra, mientras yo me acomodaba otra vez, bajo la colcha observando sus piernas. Me preguntó porque no tenía televisor, le dije que no me gustaba, pero que si deseaba podría pasarla bien conmigo bajo estas sabanas, me miró seria y pensativa, y luego dijo que no podía volver toda arrugada, entonces sácate la ropa, dije, y cuélgala por ahí hasta la hora que te vayas. Se levantó de la cama y pensé que se iría de la casa molesta y malhumorada, y lo que dijo fue que cerrara los ojos que le daba vergüenza que la miraran, cerré mis parpados imaginando la forma de sacarse aquella ropa de colegiala, hasta sentir aquel cuerpo tibio pegarse junto al mío subiendo a la cama. Descubrí que aquella piel blanca casi nadie la había tocado, al pasar mis dedos por su talle temblaba como un animalito asustado, su cabello con listones le bada ese aire de angelito inmaculado, y esos ojos cristalinos que me decían, no te detengas, sígueme besando. Su boca me sabía a miel mientras su respiración se aceleraba más, me atreví a quitarle el sujetador y descubrí que aquellos pechos eran de verdad, que no habían almohadillas ni rellenos, eran perfectos como globos de gas, y sin pensar más decidí probarlos hundiendo mi cara olvidando la realidad. Decidí bajar por su vientre y observar de cerca aquel ombligo hermoso, llené de besos y mordiscos aquella piel tan divina mientras observaba deseoso, aquella ropa interior rosada con flores estampados que mi líbido morboso, imaginaba la envoltura del mejor de los regalos que me abrían dado por ser un ogro. Me quedé observando, grabándome las flores pasteles de cinco pétalos pintadas, mientras mis dedos bajaban por sus piernas notando aquella piel erizada, me dediqué a explorar aquellas torneadas y gruesas piernas con las ganas, de que ese cuerpo sea mío por siempre o hasta que ella deje de estar enamorada. Le besé los pies deleitándome aquellas uñas pintadas de rosado y blanco, para volver a subir hasta su entre pierna y morderte aquel suave bocado, que ella intentó proteger cerrando las piernas y poniendo sus manos, llegué hasta su boca y besé como nunca lo habría hecho un humano. La coloqué boca abajo susurrándole en el oído frases de enamorados, besé su cuello, su nuca y aquella espalda llena de pecas y sin un pecado, deslicé mis labios erizando los bellos de su columna hacia abajo, mientras mis dedos acariciaban aquellas nalgas sacadas de un calendario. Llegué hasta el final de su espalda notando que la prenda se perdía, entre los dos lóbulos gigantes de carne rozaba que miré con malicia, empecé besando y terminé mordiendo como un lobo lleno de codicia, escuchando sus susurros casi inaudibles rogándome que pare, que ya no siga. Mis dedos lentamente empezaron a arrastrar aquella fina prenda, tratando de despojarle de la única cosa que la mantenía cubierta, sus manos trataron de detener el curso con una frenada algo violenta, pero no lucharon mucho dejándome bajar aquella coqueta y dulce molestia. Mis manos se metieron bajo sus caderas para levantarla sólo un poco, mientras mi lengua iba surcando aquel lugar que nunca imagine conocerlo todo, levantó por sí sola su trasero para dejarme explorar mientras mi alocado morbo, crecía con cada rincón descubierto de aquel cuerpo que me volvía loco. Cansado de comerla a besos, recorriendo su cuerpo una y mil veces, conociendo con exactitud cada detalle, cicatriz, lunares y cada pliegue, me tiré boca arriba agotado, extasiado de tanta morbosidad, casi inconsciente, y ella se subió sobre mi cuerpo tratando con sus manos de conocer lo indecente. Le enseñé como jugar con esa lengua que aún no había probado bocado, la forma de comerme de a pocos llenando su boca de carne y de líquidos salados, le enseñé a masturbarse hasta llegar al clímax que tanto había deseado, succionando con mi boca el elixir mientras me apretada con fuerza a sus labios. Le hice el amor miles de veces pero nunca terminé haciéndole el sexo, y así como llegó un día, así de completa se fue de mi lado al extranjero, donde quizás alguien con tanta suerte como yo, descubra aquel himen entero, y le termine por quitar aquella inocencia que disfruté tanto en la casa de mi abuelo. Hoy tan sólo deseaba contar una parte de nuestros encuentros clandestinos, donde una mujer diez años menor me enseñó que nada es imposible ni prohibido, que cuando amas con libertad las esperanzas mueren y el pasado se hace añicos, y miramos con indiferencia aquellas promesas que hoy intentan seducirnos. No espero que ella vuelva, ni que retroceda sus pasos, ni que llegue hasta mí, lo único que deseo es seguirla recordando porque de esa manera soy feliz, no deseo consuelos, ni tontos consejos, ni palabras que intenten descubrir, sé que la encontraré en un nuevo cuerpo, con un nuevo nombre, antes de morir. Luis de Burg
![]() 8/5/2008 DarkSer un dark termina por ser algo complicado,
y aunque aparentes ser como los demás, la soledad termina por atraparte en cualquier lado, te cubres de amigos falsos para aparentar, sin imaginar que es tu alma la que se aísla de todo humano. Ser un dark es una maldición y no un estilo de vida, quizás es la forma más sublime de mentirte, para que tu pobre y triste vida no se convierta en pesadilla, no existe forma alguna de escapar, de huirle, es como tu sombra, tu alma, respirará mientras tú respiras. Ser un dark es parte de tu código genético, no es moda, desde niño te ponen apodos extraños o te insultan, y vas creciendo con ese resentimiento de que este mundo te odia, la oscuridad te va acabando y te acostumbras, mientras tiñes de negro las paredes, tus muebles y tus ropas. Ser un dark es descubrirlo y no desear convertirse en uno, cuando te das cuenta que todo lo que te rodea, lo puedes resumir en tan sólo una palabra oculta en este mundo, mientras miles de payasos hoy te imitan sin tener ni idea, que tras de todo esto está la muerte y no somos más que homúnculos. Ser un dark es estar conciente de ello y de lo que acarrea, palpar las almas de los condenados por el suicidio, esperas a la muerte que te visite, porque buscarla trae consecuencias, no vas al infierno y permaneces atrapado en el delirio, de seguir plantado en la tierra, hasta que la hora de irte sea la correcta. Ser un dark no es cuestión de juego, es respirar inmundicia, aquella parte de la gente que dice que vive en armonía, que cubren sus pecados con Versace y con Chanel sus peores codicias, alimentándose de cadáveres sin pensar en su agonía, teniendo sexo con cualquiera en una noche de drogas y sonrisas. Ser un dark no es cortarse las venas ni andar maquillado, es sólo mirar el mundo desde algún otro ángulo, es estar en silencio cobijado en tu esquina tan sólo observando, el rotar de la tierra, al hombre y sus cálculos, de vencer a la muerte, a sus propios demonios y sus dioses falsos. Ser un dark no es querer serlo, es haber nacido marcado, aquella marca que Caín nos ha heredado, los hijos muertos de Lilith que Dios había ya profetizado, los ángeles caídos, los demonios condenados, llámanos como quieras, total, que eso nunca nos ha molestado. Ser un dark es la soledad infinita y un silencio absoluto, mientras que el mundo se muere por inercia, todos se ríen y te hablan, mientras que tú permaneces mudo, observándo todo, como si fuera una película de tercera, donde el guionista es un orate y el director... tan sólo un bruto. Luis de Burg
![]() 7/30/2008 Carta de mi madreCarta encontrada ayer en un cajón olvidado en mi antigua habitación que yo nunca respondí,
el papel viejo y amarillento comido por polillas el cual aún conserva algunas manchas de tinta, huellas de grandes lágrimas de la autora, que se estrellaron contra el papel mientras escribía, en tinta azul, en unas simples y toscas hojas rayadas de cuaderno, borroneadas por partes, como si no hubiese tenido tiempo en traducirlas ni ponerlas en limpio, tan sólo un borrador, con la fecha en la primera línea y con el final sencillo de siempre y sin acentos… La Mama. 14/02/2002
Buenos Aires - Argentina La experiencia de ser hijo no nos sirve para ser buenos padres. Veo a mi hijo al que un día peleo, golpeó y gritó por sus derechos de hijo, ahora lo veo como padre cometiendo los errores de su padre, y el olvido total por sus hijos, que en el pasado sufrí como madre al ver su dolor de hijo, hoy en este presente, sufro por el olvido de él hacia su hijo. (en esta párrafo entiéndase que habla de mi hermano que vive en Argentina el cual olvidó a su hijo por completo aquí en Perú y lo sigue olvidando) Hoy más que nunca recuerdo al mío y que ahora esta muerto, demasiado tarde para mí, para decirle gracias por lo que eres. Yo también un día fui hija, también grité, golpeé y peleé por mis derechos de hija, recuerdo que siempre gritaba donde más le dolía y me dolía,
les golpeaba a ellos y a mí, por mis derechos a los estudios, porque me dieron vida y lanzaron al mundo sin armas, se los grité muchas y muchas veces, sin apreciar las otras muchas armas que me dieron para enfrentarme a la vida. Y ahora yo, no logro cumplir con ustedes, no le supe dar armas para luchar en esta vida, estaba tan segura de que lo lograría, en cuanto el futuro se convirtiera en presente. Bueno, al menos ustedes no me gritan, ni golpean, reclamando un derecho que no supe darles. Dios no castiga con palos, pero... como castiga, los amo hijos pero el amor no basta lo sé, pero no soy una anciana, vieja sí, pero no una anciana, ya encontraré el hilo de la madeja que me ayude a salir de este laberinto, en que estoy metida que se llama pobreza, pero no miseria eh, lo mío sólo es pobreza. Los amo mucho, ustedes mis hijos son mi única razón por esta lucha, que no lo parece porque no se ve nada, pero estoy luchando, lo juro. La Mama Me habéis dado mucho más madre de lo que tú te pudieras imaginar, por ello no decimos nada,
el problema para nosotros siempre ha sido poder pagarte todo lo que haz hecho por nosotros, y aunque no lo parezca, te debemos más cada día, y se nos hace imposible pagarte con creces, tus palabras retumban en nuestros oídos cuando necesitamos una mano amiga, y la encontramos, no necesitamos contarte nuestros problemas porque sólo nos hace falta recurrir al pasado, para encontrar un consejo que nos pueda ayudar a enfrentar el mundo en que vivimos, nunca respondí, esta carta y ninguna otra, porque no eran necesarias las respuestas, no lo eran, porque la verdad no necesitas esforzarte para darnos lo que quizás piensas que necesitamos, lo que necesitamos cada día de ti, ya lo hemos obtenido mucho antes de salir de casa, mucho antes de crecer y ser parte de este mundo lleno de mierda como lo solías llamar, recuerdas cuantas veces nos repetiste que nosotros no habíamos pedido venir al mundo??, que por alguna estúpida razón nos trajiste a la fuerza, a este mundo caótico llamado tierra, donde la vida está llena de sufrimientos, que nos habías traído a sufrir, y que deseabas, de todo corazón que algún día te lo perdonemos??, y que como madre sólo tenías un trabajo, la de enseñarnos a sobrevivir en este mundo, y que la clase se terminaba cuando creciéramos??, yo entendí eso, cuando me llenaste la mochila de ropa y me dijiste que el ejército me esperaba, era la hora de partir, tenía miedo y quise gritar que aún me faltaba aprender muchas cosas, pero, te miré, y tú estabas tan preocupada porque nada me faltara, tan serena y desinteresada, que me dio mucha pena expresar lo que sentía, tragué saliva, respiré y me hice el fuerte, tenía que demostrarte que era tan fuerte como tú, quería que estés orgullosa de mí, cogí mi mochila y crucé la puerta de la casa con una despedida seca y sin dramatizaciones, reclamarte que??, no tenías que darnos nada, porque no tenías culpa de nada en absoluto, nunca te pedimos nada ni te pediremos porque ya haz hecho demasiado por nosotros, y nosotros nunca hicimos nada por ti que valiera la pena mencionarlo siquiera en estas líneas, lo único que podría reclamarte como lo hizo una vez mi hermano el menor en una canción es, que nunca nos enseñaste a decir, gracias mamá por darnos tantas cosas que no tienen precio, gracias mamá por darnos ese amor tan extraño acompañado de lecciones duras y crueles, y es que es tan difícil decirte tan sólo “gracias”, abrazarte fuerte y tan sólo decirte... "gracias mamá". Luis de Burg
![]() 7/3/2008 Soñabas estar muertaSoñabas estar muerta, dentro de una hermosa caja de cristal,
con los vidrios empañados que dejaran ver tu silueta desnuda, nada de velas ni inciensos, rodeada de una luz de neón artificial, y las paredes cubiertas de grandes peceras con peces multicolor, una música de fondo que le diera esa ligera sensación de nostalgia, y un video colgado del techo donde se te vea hablando y sonriendo, el piso negro ébano para que nadie deje sus sucias huellas en él, y yo, sentado en tu sillón favorito con lágrimas surcando mi rostro, esperarías hasta la media noche para volver de entre los muertos, y despedirte de mí con un beso cálido en los labios mientras duermo, meterte en mis sueños y hacerme el amor llenándome de miles de besos, mirarme por última vez mientras tus lágrimas se estrellan contra tus senos, y tus labios hinchados me repitan que me amas como nadie lo ha hecho. Soñabas estar muerta, dentro de una fosa en medio de un bosque, alimentando con tu vientre un gran árbol que susurre sólo mi nombre, cuando el viento arranque las hojas secas de los otoños más deliciosos, y que no dé ningún fruto porque no serás de nadie, ya tienes un dueño, tu carne será alimento de pequeñas larvas que se convertirán en mariposas, y revolotearán a tu lado cuando bailes bajo aquella luna esplendorosa, al compás de los animalitos nocturnos que te convertirán en su hada, alimentándote de rocío, de inocencia, de sueños, amores y nostalgias, dormirás sobre las ramas del árbol drogada de un placer como ninguno, esperando a que mis pasos me traigan por inercia cada madrugada, guiado por las luciérnagas curiosas que llegarán hasta mi recámara, me invitarás a desnudarme bajo el frío sereno y cubierto de neblina, haríamos el amor sobre la hierba, fundiendo nuestras almas hasta el día. Soñabas estar muerta, ahogada en medio del ancho mar del pacífico, alimentando a los peces con tus carnes blandas llenándote de cosquillas, y terminar siendo triturada por las fauces de tiburones hambrientos, tu alma quedaría atrapada bajo toneladas de agua azul celeste viva, en el fondo del mar te sentarás sobre la arena para mirar cruzar el sol, no verás ni la luna ni las estrellas, pero no dejaría de ser hermoso, los rayos del sol cruzando las aguas silueteando a todos los peces, escuchando sus conversaciones algunos en multitud y otros solitarios, quedarías atrapada por la magia de multicolores que vendrán sólo para verte, y danzarán cuando la luna eclipse al sol y cantarás aquella dulce canción, que se oirá a lo lejos como aquellas sirenas endulzando a los pescadores, y en cada eclipse de luna el mar te dejará salir por una noche entera, en la que te oiré chapotear en la tina con una hermosa cola de sirena. Soñabas estar muerta, bajo el fuego intenso de una gran explosión, calcinada hasta los huesos desapareciendo entre las cenizas del sillón, aquel lugar favorito en donde dormitabas todas las tardes como un gato, y le contabas tus travesuras y las penas de amores absorbiendo tus lágrimas, imaginabas no dejar solo al sillón, porque según tú moriría de pena sin tus locuras, recordando aquella noche de pasión, que tus padres dormían en el piso de arriba, invitándome a ingresar por la ventana, fue el testigo de una noche de fortuna, en la que te descubrí mujer, arrebatándole a la dulce niña que en él dormía, absorbió gotas de sangre de aquel himen que me dio trabajo hacerle una fisura, y se tornaron marrones para que nadie se enterase de nuestra travesura, manchas imborrables de aquel acto esplendoroso y lleno de una cruel ternura, el fuego soldará tus delicados huesos con su armazón mezclando las cenizas, y vendrás sólo cuando intente quemar mi habitación y el fuego trepe por las cortinas. Luis de Burg
![]() 6/25/2008 Mi mayor problemaSer un demonio no es el mayor problema,
sólo es cuestión de caer como parte del sistema, como si fueras un gran meteoro de alguna lejana estrella, cruzando la ardiente atmósfera creando un gran hoyo en la tierra. Luego viene el dolor, aquel sentido extraño, estar vivo y tener un cuerpo como el del humano, el bombeo fuerte del corazón y los huesos de las manos, el aire frío que ingresa a tus pulmones que nunca habéis usado. Duelen los ojos y confundes lo real con lo imaginario, las luces se clavan en tus pupilas y parece un calvario, tus oídos se rompen hasta con el susurro del viento legendario, sintiendo que se te parte el cerebro y cualquier ruido te hace daño. Estar en contra de Dios, no es el mayor problema, el problema es caer en un mundo cubierto de mierda, metido dentro de un cuerpo tan imperfecto que hasta apesta, sus propias secreciones, su sudor y de las cosas que se alimenta. Caes desnudo con las alas arrancadas de tu espalda, tu piel es como la de un recién nacido, suave y blanca, hasta el más mínimo polvo que te cubre te duele y te daña, incluso soportar las ropas al principio, es toda una encrucijada. Caes siendo ya un adulto, desnudo y desorientado, sin poder siquiera gesticular una palabra, incomunicado, el estomago vacío, como si no hubieses comido durante años, la gente te patea y te insulta, como si fueras un loco recién llegado. Todo demonio caído en la tierra odia estar vivo, y el suicidio no es la solución, es sólo volver a repetirlo, caer nuevamente desde el podrido cielo hasta romper el piso, sólo que ya no duele tanto respirar, pero te ahogan los sentidos. Te vas adecuando a tu nuevo cuerpo lentamente, mientras empiezas a comprender el idioma de la gente, mueres cubierto de lepra en algún rincón de la gran zona oeste, pidiendo limosna y peleándote con los perros por un hueso pestilente. Con suerte se muere de frío y hambre a los cuarenta, y si no la tienes, pues morirás pudriéndote a los ochenta, es mentira que un ángel caído intente siquiera dominar la tierra, a lo mucho llegará a la cárcel por tratar de robarse alguna merienda. La muerte natural es la que todo demonio anhela, poder nacer de un vientre de alguna humana cualquiera, tener una niñez normal en donde sólo tus sueños te inquietan, pesadillas que te muestran lo oscura que puede ser tu alma entera. El peor castigo de irse contra Dios no es el infierno, es caer en la tierra y convivir con estos seres enfermos, no aprenden hasta hoy ni a convivir en un espacio tan inmenso, arrastrando a seres inocentes que no comprenden su delirio perverso. Ser un demonio no es el mayor problema,
el problema es despertar un buen día y recordarlo, que ya han pasado más de mil años, de tu triste condena, viajando de cuerpo en cuerpo, y tú sin poder siquiera remediarlo. Maldices una y mil veces esperando, que los días sólo tengan aquel color gris pardo, que la muerte venga de una vez y te lleve en sus brazos, que es más cruel tragarte la impotencia de no poder cambiarlo. Pero la muerte no complace a todo el mundo, como un dios se hace de oídos sordos y sigue su curso, sólo llega a ti cuando sea el tiempo exacto, y como un susurro, te arranca tu podrida alma, liberándote de pecados y recuerdos burdos. Oh! ángel de la muerte, ten piedad, de este engendro que vive tragando sus suciedades, libérame de este castigo que es peor que cualquier maldad, no quiero recordar que una vez fui parte de tantas monstruosidades. Luis de Burg
![]() 6/3/2008 Quisiera estar allíQuisiera estar allí...
metido entre tu cama, cuidando de tus sueños, velando por el más pequeño e insignificante de tus secretos, atrapado por tu inmensa calma, recorriendo cada uno de tus bellos. Quisiera estar allí... jabonando tu cuerpo entero a la hora de bañarte, recorriendo con mis dedos cada rincón ayudándote a enjuagarte, y me dejes llenarte de mil besos cálidos mientras termino de secarte. Quisiera estar allí... escogiendo la ropa interior que usarás en el día, deleitándome con los ojos, tu sensualidad y tu coquetería, llevarte por la calle semidesnuda y que todos me tengan envidia. Quisiera estar allí... cuando rías con mis bromas aunque me vea infantil, corriendo por el parque reclamando el beso que te prometí, comiendo helado de menta en invierno y la lluvia no nos deje ni salir. Quisiera estar allí... llorando juntos viendo una película de Jim Carrey, escribiendo versos impúdicos y lanzarlos todos a la calle, inventando cada día un mañana, porque el destino es un fraude. Quisiera estar allí... a la hora del desayuno, del almuerzo y de la cena, en el momento que te levantes, a la hora que te acuestas, cuando mires por horas enteras y en silencio la hermosa luna llena. Quisiera estar allí... intentemos sembrar un jardín y se convierta en un caos, cuando escojas un gran perro por mascota y yo escoja un gato, y que estos destrocen toda nuestra habitación cada vez que salgamos. Quisiera estar allí... cuando todo el mundo nos aísle por ser distintos, caminemos por las calles con nuestras ropas de vampiros, sabrás que cuando menos nos hablen, será mucho más divertido. Quisiera estar allí... acompañarte a caminar por la playa en una tarde de otoño, que te desnudes en aquella soledad mientras yo te tomo fotos, y hacernos el amor a orillas del mar helado mientras se oscurece todo. Quisiera estar allí... cuando crucemos nuestro momento de rabia y crisis, cuando la vida nos apeste por culpa de nuestra podrida psiquis, y nos cortemos las venas abrazados asegurando que el mañana no existe. Quisiera estar allí... cuando llores y te den ataques de celos mientras te ruego, que tan sólo te amo a ti, que el mundo es imperfecto si no te tengo, y que me abraces fuertemente tratando de atravesar mi piel y mis huesos. Quisiera estar allí... cuando la vejez destruya todo lo que hemos construído, cuando mueran uno a uno todos nuestros pocos y únicos amigos, cuando la muerte venga a tocarnos la puerta y finjamos ya que nos hemos ido. Luis de Burg
![]() 5/30/2008 Moriré recordándoteY sigo aquí… buscándote,
bajo la tierra, sobre los cielos, sigo buscándote desde que he muerto, en este sucio laberinto… donde sigo soñándote. Y sigo hablándote, como un loco que no entiende, como un dios que a si sólo se miente, dibujando lunas transparentes… sigo pensándote. Y sigo aquí… soñándote, en un mundo donde todo es muerte, el hambre es tan grande que todos se muerden, cubierto de excremento y lágrimas… sigo buscándote. Y sigo pensándote, que seguirás estando allí, para mí, como una ninfa escondida en un jardín, bajo miles de estrellas… yo seguiré cantándote. Y sigo aquí… buscándote, entre las llamas de mi sucio infierno, arrancándome las carnes como un enfermo, deseando olvidar el dolor… sigo pensándote. Y sigo hablándote, bajo la luna gris de todas las noches, y el viento del mar me trae aquellas voces, que me repetían que me amabas… sigo soñándote. Y sigo aquí… cantándote, aquellos versos que te escribí un día, en que todo era un sueño y no una pesadilla, susurro al vacío de la noche… donde sigo encontrándote. Y sigo imaginándote, corriendo desnuda dentro del bosque, un hada perdida deseando que alguien la toque, para regalarle toda su magia… yo seguiré amándote. Y sigo aquí… encontrándote, entre la locura y los sueños prohibidos, entre los recuerdos de pecados tan exquisitos, vuelvo a quitarme la vida… porque seguiré deseándote, Y sigo amándote, aunque todos me digan que le ponga fin, a una historia estúpida que nunca debió existir, lloraré por ti porque a pesar de todo… sigo amándote. Y sigo aquí… deseándote, recordando el sabor de tu morena piel, aquel sudor que me excitaba hasta enloquecer, mi cuerpo no te olvidará jamás… moriré recordándote. Luis de Burg
![]() 5/18/2008 El olor de tus cabellosEl olor de tus cabellos húmedos siempre me despierta,
y aquella voz tan grave y dulce, “el día recién empieza”, intento no acordarme de ti, pero lamentablemente estas grabada, en cada poro de mi cuerpo, en mis oscuros ojos y en mi cara. Intento cepillarme los dientes y luego te veo en el espejo, yo sin poder contener la risa y tú haciéndome gestos obscenos, desapareces para luego acariciarme la espalda mientras me ducho, y el ruido del agua, me hace escuchar, que aún me quieres mucho. Al ponerme desodorante recuerdo que aquel es tu preferido, hay tantas cosas que no cambian, o quizás yo no he querido, la pasta dental, el shampoo raro y hasta el jabón de hierbas, haz cambiado mi vida hasta colapsarla, jodida vida de mierda. Giro la cabeza y te veo allí, mojada bajo el agua caliente, te gustaba que te observara, cuando te duchabas muy paciente, deslizando tus dedos pícaros, enjabonándote cada rincón de tu ser, colocándote en aquella postura singular para que yo te pueda ver. Cada vez que desaparecía mi ropa interior en la habitación, recuerdo la escondías mientras distraída tarareabas una canción, recuerdo tu desnudes por todos lados, en la cocina y en el patio, como niña traviesa te deslizabas sin que nadie te viera como un gato. La casa te extraña más cada día, o quizás sea yo el que te extraño, tus gritos de loca al mediodía, o tus caminatas en el parque en el verano, las excursiones de primavera en el desierto, los atardeceres en la playa, tus gritos orgásmicos por las noches, mientras todo estaba en calma. Fíjate que conservo tantas cosas en mi habitación y en mis recuerdos, aún conservo algún que otro vestido en el viejo y destartalado ropero, recuerdas?, aquellos que acababan justo donde terminaban tus nalgas, y que gracias a ellos todo el mundo se enteraba del color de tus bragas. El olor de tus cabellos húmedos me sigue despertando todos los días, como un fantasma que no desea irse de mi cama y de cada esquina, como una sombra que oscurece todo, desde la sala hasta la cocina, de imágenes tan reales y de voces susurrantes que me lastiman. Te fuiste, pero dejaste algo encerrado en estas paredes color carne, he hecho mis maletas y me dispongo a vivir en alguna que otra parte, si no es hoy, no podré escapar nunca de este vicio tan torturante, lo intentaré, sin importar si algún día... ni yo pueda recordarme. Luis de Burg
![]() 4/30/2008 RegresaréRegresaré algún día a tus brazos,
Caminaré el mundo retrocediendo mis pasos, Miraré hacia atrás buscando en el pasado, Ese hilo de esperanza que andabas buscando. Regresaré algún día buscando tus labios, me alimentaré de tus besos como aquellos años, en que eras la princesa del cuento del perdido zapato, y yo fingía sin ganas ser tu príncipe encantado. Regresaré algún día a tus frías manos, para escucharte decir cuanto me has estado esperando, que el tiempo cambió tu rostro, cambió tu peinado, que ya no tienes el cuerpo hermoso que gustaba tanto. Regresaré algún día navegando el espacio, desde Júpiter hasta Venus sobre un dragón blanco, pasaré por la Luna en el momento que la estés observando, robaré tu alma, dejando sólo carne y huesos congelados. Regresaré algún día para decirte… vamos, por el sendero de la muerte que siempre esquivamos, nos internaremos en el infierno donde no puedan encontrarnos, y viviremos para siempre en el delirio y el dulce pecado. Regresaré algún día para decirte… te amo, ese amor enfermizo y prohibido que siempre evitamos, que nació cuando sólo éramos unos niños y tan sólo jugábamos, a conocer nuestros cuerpos bajo el tibio sol del verano. Regresaré algún día para decirte que aún extraño, verte desnuda como cuando tenías catorce y yo trece años, alimentando nuestros besos con unas temblorosas e inquietas manos, descubriendo miles de cosas que no estábamos acostumbrados. Luis de Burg
![]() 4/16/2008 Recordé el porquéRecordé tus besos,
aquella saliva dulce y esa lengua divina, esos labios jugosos que me dejaba sin aliento, rozando suavemente los míos invitándome a morderlos, alimentándome de tu aliento con la sensación de que eras mía. Recordé tus ojos, aquellos que no dejaban de mirarme sin moverse, con ese brillo inocente de pupilas pardo oscuro y rojo, que cuando te tenía en mis brazos me hacían sentir un lobo, y tú, la deliciosa presa que en mis brazos acostumbraba perderse. Recordé tu voz, y aquella forma tan peculiar de hablar como niña, de contarme tus anécdotas y tus diez mil travesuras, aquel tono ronco y susurrante al describir tus desventuras, y ese te amo tan inseguro que por temor casi nunca lo decías. Recordé tu cuerpo, y aquellas minifaldas tan pequeñas que solías usar, fina piel blanca de ángel con aquel olor a tabaco y cuero, pechos grandes y hermosos con un trasero pequeño casi perfecto, muslos suaves, espalda pequeña y esas piernas que no dejaba de observar. Recordé tu sonrisa, aquella inocencia de dientes perfectos cuando dijiste hola, en una mañana sombría que apareciste en mi vida sin preguntar, la misma que me invitó a acercarme un poco más y atreverme a besar, y la que me regalabas siempre después de lamer y besar aquel pubis de diosa. Recordé tu inocencia, aquellos chistes tan tontos que a veces solías contar al mundo, la forma de irte a otra dimensión imaginando ser una gran vidente, sentarte de piernas abiertas olvidando que te observaba toda la gente, tapar tu desnudez al encender la luz y voltear tu rostro para no verme desnudo. Recordé tu sensualidad, cuando a escondidas te veía jabonar tu cuerpo de forma peculiar, apretando tus pechos y acariciando con tus dedos donde nadie se atrevía, sin olvidar aquella forma de caminar que las mujeres observaban con envidia, y aquellos movimientos coquetos que los hombres de edad se atrevían piropear. Recordé tu sexualidad, aquella manera desquiciante de comerme el cuerpo entero, y sin importar ni la hora ni el lugar te encendías casi por completo, perdiendo la cabeza por tenerme tan sólo unos minutos dentro de tu cuerpo, la única mujer en mi vida que me ha hecho sentir aquellos orgasmos violentos. Recordé tu nombre, entre tantos que hoy habitan en mi cabeza sucia y mugrosa, mis oídos extrañan hoy tu voz, mi boca extraña tu aliento fresco, mis ojos no olvidan tu bello rostro, mi piel aún no logra olvidar tu sexo, y mi cerebro recuerda perfectamente el porqué me separé de ti, niña tonta. Luis de Burg
![]() 3/27/2008 Extrañaré ...Extrañaré esos besos que no me has dado,
extrañaré esa lengua juguetona que no he probado, extrañaré esos ojos fijos que no me han mirado, extrañaré esa mirada tierna que no he disfrutado. Extrañaré esas manos curiosas que no me han tocado, extrañaré esa piel deliciosa que no me ha rosado, extrañaré ese cuerpo delgado que no he devorado, extrañaré ese calorcito deseable que no he degustado. Extrañaré aquellos te quiero que no te he escuchado, extrañaré ese te amo tanto que siempre he anhelado, extrañaré aquellos gritos de cosas que no me has reclamado, extrañaré las canciones cursis que nunca me has cantado. Extrañaré los suspiros que nunca he disfrutado, extrañaré los quejidos que desearía escuchar a cada rato, extrañaré tu sudor en las sesiones de amor que sigo esperando, extrañaré aquellos movimientos de tus deseos más angustiados. Extrañaré decirte al oído todos los días que estoy enamorado, extrañaré el olor de tu piel aunque nunca te haya olfateado, extrañaré el sabor de las secreciones de tu fino cuerpo excitado, extrañaré aquellos orgasmos deliciosos que aún no me has dado. Extrañaré las caminatas por el parque tomados de la mano, extrañaré los atardeceres en la playa que no estube a tu lado, extrañaré las mil y un películas que nunca veremos abrazados, extrañaré estar contigo aunque nunca… lo hayas estado. Luis de Burg
![]() 3/8/2008 Mujer...sinónimo de fuerza y de locura, hija y hermana del mismísimo lucifer, a su lado, hasta Dios perdería la cordura. Mujer… sinónimo de amores y de llanto, cuerpo de cristal envuelto en fina piel, sirena hambrienta que hipnotiza con su canto. Mujer… sinónimo de ángel y de ternura, una hija de puta cuando no desea perder, la venganza la lleva en la sangre con dulzura. Mujer… sinónimo de delicadeza y suavidad, una tigresa hambrienta dispuesta a querer, las hormonas se le cruzan olvidando la realidad. Mujer… sinónimo de sexualidad de hembra, su olor puede resucitar los pecados de Luzbel, siempre habrá un demonio sádico entre sus piernas. Mujer… sinónimo de ataduras y cadenas, atrapará lo que desea tan sólo con escoger, a veces su amor es tan puro que traspasa las fronteras. Mujer… sinónimo de rebeldía y oposición, hablará en desorden y entenderá siempre al revés, vienen de algún planeta fuera de nuestra constelación. Mujer… sinónimo de antipatía y moda, sus diminutas prendas es lo que nos lleva a comprender, que no existe paraíso sin antes haberles sacado toda la ropa. Mujer… sinónimo de golpes y gritadera, cuando otra hembra se nos cruce sin querer, y que tengamos que hacerles un hueco en nuestra agenda. Mujer… sinónimo de madre y de princesa, una amiga que siempre estará dispuesta a perder, un minuto de su vida antes de matarnos y sacarnos la cabeza. Luis de Burg
![]() 2/7/2008 CondénameSueño con un mundo perfecto... entre mis condenas,
de la vida por ser tan odiosa y saturante de pecados, deja que la lluvia fría e intensa moje mis antenas, que la luna esta noche embriagará a los enamorados. Abrázame fuerte entre la muerte que la vejez espera, si me miras a los ojos sabrás que aún te seguiré amando, no importa si vamos caminando o llegamos de carrera, no cambies tu manera de mirarme que te seguiré adorando. Tu cuerpo se enfriará entre las noches de primavera, aquellos inviernos que no me has tenido en tus brazos, tu rostro se congelará entre los veranos que no me esperas, mientras mis otoños cubren de hojas secas todos mis años. Te esperaré entre la ventana y el umbral de mi vieja puerta, con la cortina negra cubriendo el sol que ingresa por los lados, sabrás que las noches serán tan largas, malditas y eternas, esperando ver algún día tu silueta con los ojos vendados. La vida no es mi condena... sólo tengo una vida enferma, maldita por llenarme de sueños que no se han realizado, mis carnes se agusanan, hoy mis huesos sólo apestan, quisiera saber si algún día, algún muerto hayas besado. Sé que no soy nada, sólo mierda y litros de sangre seca, que cree haber ganado el cielo al haberte encontrado, patético demonio que se enamora tan sólo de unas letras, de una mujer que vive en un país que nunca ha pisado. Vive hoy dentro de mí, una maldición que me condena, palabras dulces llenas de soledad y un cuerpo delgado, que apenas he visto y que hoy deseo morder sus venas, saciarme de su juventud como lo haría un desgraciado. Sueño con besarte los labios húmedos de tus entre piernas, disfrutar de tu elixir dulce olfateando tu pubis afeitado, mientras deslizo mi lengua sádica en dirección opuesta, oír un quejido sordo y un suspiro, saber que te ha gustado. Entrar en tu cuerpo lentamente observando tus ojos de fiera, oscurecidos por el ambiente, mi infierno te habrá afectado, la podredumbre del lugar, la pestilencia de las rameras, ya no aparentas ser una niña, tu cuerpo se ha transformado. Me clavas tus uñas agrietando mis carnes, te inquietas, mientras yo voy penetrando con fuerza, algo depravado, te siento húmeda y con ganas, como si de mí te alimentas, tu boca va mordiendo mi hombro dejándolo ensangrentado. Verte lamer mis heridas como un vampiro, casi perfecta, hace explotar mi cerebro de mil imágenes y garabatos, llenarte de mí mientras me esperas con la boca abierta, para darme un gran y jugoso beso, eterno y apasionado. Condéname a muerte que es lo único que hoy me llena, condéname a no sacarte de mi alma, a estar ilusionado, maldíceme por siempre a tenerte en mi mente enferma, maldíceme con tus letras, con tu voz, a estar enamorado. Luis de Burg
![]() 1/19/2008 El arte de la muerteMiras distraído la sangre que brota de tus venas,
cubriendo de un rojo oscuro tus muslos y tus piernas, gota a gota se desliza por tus dedos, los minutos te esperan, en esa inagotable esencia de despedirte del mundo que te enferma. Se van disolviendo en el agua evitando que se coagule, sumergiéndose en un baile siniestro hasta llegar al fondo, como tinta roja van dispersándose creando siluetas que trasluce, que tu mente no está enferma, que eres demasiado sensible para estar loco. El arte que se transforma en muerte, te va dejando seco, miras el agua donde te encuentras sumergido, ya no es cristalina, esta totalmente turbia con un tono rojo lúgubre, sabes que estás muerto, tan sólo hace falta que todos en casa también sepan que ya estás de salida. Tus recuerdos van en retroceso, observando tus otros intentos, esos fallidos intentos por culpa de gente que se encargó de evitarlo, ves los ojos de tu madre tan llenos de lágrimas rezando el maldito rosario, volverá a llorar, lo imaginas, pero esta vez será un llanto desgarrador y eterno. Sabes que vivir te hace daño y es algo que no puedes evitarlo, y te das cuenta que haces mucho más daño a la gente que te ha amado, en cada corte de vena, en cada intento por colgarte, en cada veneno tragado, en el hilo de la muerte tu cerebro tan vacío de sangre te hace ver otro escenario. Tratas de levantarte, tus dedos no funcionan, te cortaste muy profundo, tus pies totalmente adormecidos se intentan incorporar y resbalan en la tina, tu mente gira, te asusta la idea de que no podrás salir, que se acaban tus segundos, en un nuevo intento ayudándote con los brazos caes de cabeza contra el suelo, respiras. Te arrastras pidiendo ayuda, tu garganta no funciona, sólo hace ruidos, tus piernas aún no responden y tus dedos están muertos, tiemblas de frío, tratas de llegar hasta la puerta que tú mismo cerraste con llave y con seguro, totalmente desnudo y empapado en sangre vas dejando una huella sobre el piso. Llegas hasta la puerta y tratas de alcanzar la cerradura levantando el brazo, te empeñas en levantarte en un último esfuerzo, y llegas a tocarla con los dedos, pero están azules y sin sangre, es inútil volver a intentarlo y caes de nuevo en el charco, miras la puerta, tu propia mano ha pintado un cuadro que lo has titulado como remordimiento. Entre sangre coagulada y dedos bien dibujados, se haya impreso tu desesperación, aquella que nunca pensaste tener en tus otros intentos de suicidio, hoy es una canción, que tarareas mientras esperas que el silencio llene tus oídos, y la oscuridad llene tu visión, y en eso alguien llama a la puerta, tú conmovido tratas de golpearla como si fuera tu última opción. La debilidad es total, no logras que suene la madera, ella vuelve a insistir, es tu hermana como siempre molestándote porque te demoras un siglo para bañarte, siempre te llenó de rabia su actitud, pero hoy, te alegras de que se haya preocupado por ti, se cansa de llamarte y se retira maldiciéndote, tus lágrimas caen al suelo mezclándose con tu sangre. El mundo se oscurece mientras dejas de escuchar tu propia respiración, y te mueres abrazado de ti mismo sintiendo compasión por lo que solías ser, de pronto te levantas del piso asqueroso iluminado por alguna extraña sensación, te ves a ti mismo cubierto de sangre, en un cuadro de arte abstracto de muerte y dolor. Luis de Burg
![]() 11/28/2007 Mañana...Mañana…
Aquel día pintado que no llegará, ya no cuento los minutos… ya no cuento las horas, la vida transcurre sin tiempo, aquel día deseado sencillamente no vendrá. Mañana… Aquel día dibujado por mi madre, la esperaba sentada en la sala… y morirá esperando, a veces la vida es simplemente cruel, hoy ansía la muerte esperando que todo pase. Mañana… Aquel día que te prometí… a ti, nos dedicamos a soñarlo... esperando despiertos, la vida se burló de nosotros, ahora buscas un lugar a kilómetros de mí. Mañana… Aquel día que hablan todos es falso, como la santa biblia… como el cielo que nos pintan, como el ángel guardián que está a tu lado, era más divertido cuando estábamos engañados. Mañana… Aquel día tan lindo que ahora te dibujo, y es que me he vuelto un mentiroso… como todos, para lograr pintarte una sonrisa tierna, duele en el alma… pero al menos te mantendrá viva. Mañana… Aquel día maldito… sólo es un hijo de puta, que te come las entrañas… que no te deja dormir, que te empuja al miserable suicidio, y te muestra que es en vano vivir y seguir vivo. Mañana… Hoy miraré por la ventana… hasta el amanecer, la luz del sol entrará matando las pocas esperanzas, de que un mañana me haga soñar otra vez, que lograré ser feliz algún día. Mañana… Espero morir antes de que te des cuenta, que te he mentido y verte llorar… sería un terrible castigo, que pierdas las esperanzas y verte morir, con ese mañana que no fue pintado… para ti. Luis de Burg
![]() 9/6/2007 A pesar de todoCómo decirte que a pesar de todo aprendí algunas cosas,
que el sexo es siempre parte de nada y el amor es sólo una ilusión, que la vida tiene mil facturas pendientes y que el alma es como una roca, que el infierno existe sólo para los débiles y que el cielo es sólo una canción. Cómo decirte que a pesar de todo olvidé algunas cosas, que la muerte si la esperas nunca llega, mientras el alma se consume en su dolor, que los días se van acabando, como a los árboles secos se van cayendo sus hojas, que Dios ha muerto para siempre y que el demonio ahora tiene la absoluta razón. Cómo decirte que a pesar de todo comprendí algunas cosas, que el mejor hacerse a un lado cuando esa persona no distingue tu color, que el tiempo es tan valioso que de nada sirve perderlo entre sucias bocas, que de lo único que están llenas son de saliva, pero nunca de verdadero sabor. Cómo decirte que a pesar de todo sigo odiando algunas cosas, tu manera de decirme que siempre sería nadie y que luchara por algo mejor, que el negro nunca me ha quedado y que sería mejor vestirme a la moda, quizás fue por ello que cuando me dijiste para volver preferí a alguien menor. Cómo decirte que a pesar de todo sigo amando algunas cosas, tu manera de entregarte, devorándome cada palmo de mi piel con tu calor, aquella forma de mirarme incitándome a golpearte gritando como una loca, y tus lágrimas mojando mi rostro cuando conseguías aquel orgasmo purificador. Cómo decirte que a pesar de todo sigo extraño algunas cosas, tu caminar por las calles como si fuese la pasarela de alguna revista top, tu hablar raro con ese acento a española mezclado con alguna que otra lora, y aquel beso que apagaba mis más profundas rabias, cuando me los dabas con amor. Luis de Burg
![]() 8/16/2007 Murió solaY murió en mis brazos,
con el corazón roto en mil pedazos, sus lágrimas saladas empapando mis manos, su sangre oscura y caliente haciéndose un charco. Y murió mirándome a los ojos, sin fuerzas para sonreír siquiera un poco, palabras entre cortadas, frases sueltas de locos, y yo repitiéndole que la amaba, que no me dejara solo. Y murió como un ángel caído, en medio de la calle de un barrio maldito, el proyectil cruzó el pecho y su corazón partido, no tuvo tiempo de nada, se fue sin haberse despedido. Y murió entre abriendo los labios, deseando un beso tierno que no pudo saborearlo, mis lágrimas cayeron sobre su rostro blanco pálido, se hundió en su silencio mientras la cobijaba en mis brazos. Y murió en una noche sin estrellas, empapada hasta los huesos de una lluvia perfecta, que mezclaba su sangre con el llanto frío de las sirenas, creando un charco mágico y siniestro, muriendo como una reina. Y murió sola, triste y desdichada, atrapada entre drogas, trabajando de cama en cama, consumiéndose en su soledad sin saber que yo la amaba, y que nada de lo que haya hecho con su vida hoy me importaba. Y murió sin yo poder remediarlo, tratando de atrapar su alma con mis manos, maldiciendo a un dios por habérmela arrebatado, maldito destino por alejarme siempre de mis sueños más deseados. Y murió aquel ángel bendito, que controlaba mi carácter haciéndome pequeñito, que con sus juegos me transformaba también en un niño, y que su sonrisa me hacía olvidar del mundo y del espacio infinito. Luis de Burg
![]() 4/29/2007 InvisibleA veces no hay solución,
cuando sientes que ya nada es posible, la gente ríe y se divierte a tu alrededor, y tú solo observas, como si fueras invisible. A veces sólo es confusión, cuando crees estar vivo y no lo sientes, mientras las sombras te alcanzan, no tienes elección, y te sientes sólo, rodeado de santísima gente. A veces no hay una canción, que exprese exactamente lo que te sucede, miles de notas y letras, y tú buscando una razón, para no cortarte las venas por estar ausente. A veces existe una explicación, para desear acabar con esta maldita tortura, pero a veces es tan difícil decirlo, lo quieras o no, a veces no hay nadie que quisiera oír tus locuras. A veces no hay una ilusión, que te haga soñar con estúpidos mañanas, que bombee la sangre coagulada de tu corazón, que te mire a los ojos y que te diga que aún te extraña. A veces sólo es un borrón, una vida manchada con pecados absurdos, vida podrida, plagada de sexo, drogas y alcohol, tengo las carnes y la mísera alma llena surcos. A veces no hay flagelación, mas que la de estar vivo y arrastrándote, entre el fango y la mierda de tu “yo” interior, sintiendo como los bichos y las ratas van tragándote. A veces existe manipulación, te das cuenta que no eres así porque quieres, algún ángel o demonio herido manipula tu razón, deseando volver al infierno de donde sabe que pertenece. A veces no hay un guión, aquel destino que a todo el mundo mueve, te das cuenta que se detuvo el tiempo en tu viejo reloj, y que todo a tu alrededor, hoy simplemente, se muere. A veces sólo es un ventarrón, aquellas ganas que te dan por suicidarte, dime de una vez si estas dispuesta a aceptar mi amor, que mi maldito tiempo ya está por agotarse. A veces no hay un callejón, de las pesadillas, por donde poder escaparse, si me das la mano, juro que las enfrentaremos los dos, no me digas nada, con tu silencio ya me contestaste. A veces existe una condición, que mires el mundo como siempre lo veo yo, no trates de acercarte sólo por compasión, que te harás daño tú, y te haré daño yo. A veces no hay solución, cuando sientes que ya nada es posible, la gente ríe y se divierte bailando a tu alrededor, y tú sólo observas… total e irónicamente invisible. Luis de Burg
![]() 3/11/2007 Muerte míaVuelvo a despertar sobresaltado como si cayeras del cielo,
me comes con tus labios fríos como témpanos de hielo, tu piel blanca pálida con aquel tono a azul muerto, y esos dientes que muerden mis labios, sedientos. En aquellas noches en que creo estar muerto y despierto,
un ángel del infierno viene a devorarse mis sueños, uñas que dejan marcas como hechas por el fuego, y mordidas con colmillos de lobo hambriento. Tu piel fría de porcelana cubre en totalidad mi cuerpo,
el escalofrío combinado con el miedo es intenso, tu saliva fría es como limonada en el desierto, absorbo cada gota combinada con tu aliento. Y me dejo llevar por aquel cuerpo que arde en deseos,
ella cabalga sobre mí con aquellos ritmos etéreos, como devorando a su víctima, sobre terciopelo, apenas suspira mientras tiernamente la beso. Mis manos tienden a recorrer aquel cuerpo perfecto,
frío por fuera, pero por dentro lleva un infierno, viene sedienta de amor, carne, sangre y besos, y sus líquidos fluyen como mil mares abiertos. Trae una enorme capa que cubre todo nuestros cuerpos,
y una capucha que envuelve sus gruesos cabellos, sus pechos esféricos bailan como con el viento, y yo extasiado mas sólo consigo morderlos. Sin saber quien eres, te sigo esperando desnudo al viento,
con la luz de la luna llena sé que llegarás de nuevo, entre las sombras, como un maldito engendro, caerás sobre mi cama a engullirme a besos. Hasta que una noche cálida en que la esperé muy atento,
vi cruzar una filuda hoz como cortando el concreto, el brillo de aquel arma paralizó mi cerebro, y sólo atiné a quedarme en silencio. Aquella noche la luna brilló como nunca sobre el cielo,
la empuje hasta sentarla sobre mí, no pude creerlo, era la criatura más bella y perfecta del universo, era la muerte con su túnica en negro intenso. Abrió los ojos y me observó, y allí pude ver el averno,
no brillaban ni tenían luz, absolutamente negros, pero aún así, pude ver amor dibujado en ellos, sin importarle que sea indigno de sus besos. La atraje hacia mí con fuerza y giré hacia el suelo,
y le hice el amor como hoy nadie suele hacerlo, la hice mía una y otra vez, sin detenernos, al final rendidos dormimos sobre el suelo. Al despertarme yacía yo dormido sobre su cuerpo,
me levanté muy lento para no quitarle el sueño, la miraba fascinado sobre aquel manto negro, y la hoz, tranquila, esperando a su dueño. El sol llegó hasta aquel manto desgastado y viejo,
y ella saltó tratando de cubrirse su cuerpo, con aquella túnica se cubrió por completo, avanzó hasta su hoz, de a poco y lento. Me observaba por entre la tela, sentía sus miedos,
pude ver los huesos de su mano, de sus dedos, salir de entre la tela, coger su instrumento, y desmaterializarse entre el viento. El amor te encuentra hasta cuando estás muerto,
en donde nadie imaginó poder tenerlo, y quien no se creyó ni merecerlo, siempre habrá un momento. Luis de Burg
Dedicado a la Dama de la Guadaña, La Novia Fiel.
![]() 11/13/2006 Pequeña intrusaUna luz blanca ingresa a mi habitación,
un alma errante busca a un demonio ya muerto, mas aún estando dentro no se entera con quien habla hoy, que cualquier palabra hace eco en este espacio enfermo. Lleva una lámpara en manos, viene descalza, cruzando por vidrios rotos y charcos de sangre, parece que no le teme a nada, pero en el fondo es mansa, como un cordero enviado del cielo y sólo para amarme. No encuentra respuestas pero es terca, y va alimentando sus preguntas con el vacío, mis paredes pintadas de noche y mis cortinas negras, hacen parpadear la flama sembrando dudas en su camino. Hasta donde durará su osado caminar?, metiendo las narices en donde nadie la ha invitado, hasta donde estará segura procediendo sin parpadear?, invadiendo la mísera tumba de un demonio condenado. Sigue hablando y parece estar demente, imaginando respuestas entre el murmullo del viento, ella cree estar sola pero esta rodeada de tanta gente, almas en pena ancladas en este cuerpo ya sin tiempo. Llega hasta la última esquina y se detiene, en donde yace un montículo de piel y huesos, el olor y la apariencia es insoportable, se entiende, por la forma en que me observa y sus expresivos gestos. Que haces aquí? pregunto asustándole, apagando la luz que molesta mis cuencas vacías, esta habitación no ha visto la luz y estás molestándome!, irrumpiendo el descanso eterno de mis patéticas agonías!. Cierro la puerta de golpe frenando su huida, mientras sus pies se van cortando con los vidrios, el olor de su sangre hace revivir al demonio y su codicia, la retiene en su cámara, porque le apetece dar un mordisco. No sientes miedo? humana insignificante?, no ves que puedo devorarte y condenarte al vacío?, que esta habitación es mi infierno pequeña ignorante?, y que deseo estar sólo hoy y siempre con mi castigo?. se queda callada mientras piensa, como convencer a este demonio a quedarse, dándose cuenta que no es tan fácil nuevamente intenta, a quererme convencer que nunca es tarde para amarse. Llegas tarde pequeña intrusa!, ya nada queda en este cuerpo inservible… sólo las ganas de devorar un cuerpo joven, una musa, que con el tiempo se convertirá en un verso que me inspire. Vuelve a charlar mientras envuelvo,
esta oscura habitación con mis ansias de sangre, intenta darse tiempo mientras la levanto del suelo, tratando de encontrar alguna similitud con mis carnes. Desgarro sus prendas con mis garras, mientras le clavo los dientes sobre su hombro, mas su temor se desvanece entregándome su alma, susurrándome que me seguirá amando… a pesar de todo. Luis de Burg
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